250 al mes durante cinco años
Partiendo de 1 000 y ahorrando 250 al mes al 3 %, el saldo a los cinco años ronda los 17 320.
De esa cifra habrás aportado 15 000. Los intereses, cerca de 1 320, son lo que el plan generó mientras mirabas a otro lado.
Tres preguntas, una sola calculadora: en qué se convierte tu ahorro, cuánto hay que apartar para lograr un objetivo y cuánto tardarás. Elige la pregunta y el formulario se adapta.
Se trata de una proyección basada en un tipo constante. Los tipos de ahorro reales cambian, a menudo a criterio del banco.
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Ahorrar con intereses son dos mecanismos a la vez. La cantidad que ya tienes crece sola, capitalizándose periodo tras periodo. Las aportaciones que añades forman un segundo flujo, y cada una genera intereses durante el tiempo que le queda. La calculadora resuelve ambos por separado y los suma, y por eso el panel de resultados también los muestra por separado.
Los tres modos resuelven la misma ecuación para una incógnita distinta. Si preguntas cuánto tendrás, se despeja el saldo final. Si preguntas cuánto apartar, se despeja la aportación. Si preguntas cuánto tiempo, se despeja el número de periodos mediante un logaritmo, y por eso la respuesta rara vez cae en un mes exacto.
La frecuencia de las aportaciones importa más de lo que se cree, aunque no como se imagina. Ahorrar 1 200 al año en doce aportaciones de 100 rinde más que una sola de 1 200, porque las primeras trabajan durante más tiempo. La ganancia es real pero modesta: al 3 %, en torno a un 1,4 % más en un año.
F = P × (1 + i)^n + C × ((1 + i)^n − 1) ÷ i
Multiplica el segundo término por (1 + i) si las aportaciones se hacen al inicio del periodo.
C = (F − P × (1 + i)^n) × i ÷ ((1 + i)^n − 1)
La misma ecuación, despejada para C en lugar de F.
Partiendo de 1 000 y ahorrando 250 al mes al 3 %, el saldo a los cinco años ronda los 17 320.
De esa cifra habrás aportado 15 000. Los intereses, cerca de 1 320, son lo que el plan generó mientras mirabas a otro lado.
La misma ventaja inicial de 1 000 se convierte en 1 162 por sí sola, así que quedan unos 23 840 que deben venir de las aportaciones.
Eso son algo menos de 369 al mes. Si estiras el mismo objetivo a siete años, la cifra mensual baja a unos 254.
Manteniendo la aportación en 250 en lugar de subirla, el mismo objetivo de 25 000 exige unos siete años y un mes.
Son 86 aportaciones, 21 500 de tu bolsillo y cerca de 2 690 en intereses.
El que tu cuenta paga de verdad, no el del anuncio. Los tipos promocionales suelen expirar a los pocos meses y caen a otro mucho más bajo.
En un plan largo, introducir un tipo algo inferior al que te ofrecen da una proyección que difícilmente te decepcionará.
Gana la semana, pero por poco. El mismo total anual repartido en aportaciones semanales rinde algo más porque cada una empieza a trabajar antes: al 3 %, la diferencia es una fracción de punto en un año.
Elige el ritmo que vayas a mantener de verdad. La constancia vale mucho más que la frecuencia.
Despejar el tiempo pasa por un logaritmo, y el resultado cae donde cae: 85,4 periodos, por ejemplo. Como no se puede hacer cuatro décimas de aportación, la calculadora redondea a la primera aportación entera que supera el objetivo.
Por eso el saldo alcanzado suele quedar algo por encima de la meta.
Los intereses se muestran antes de impuestos. Si tu cuenta tributa, introduce el tipo neto para obtener una cifra realista.
La inflación es opcional: al rellenarla, el panel añade lo que valdría el saldo final en dinero de hoy. Un rendimiento del 3 % con un 3 % de inflación te deja exactamente donde empezaste en términos reales.
Actualizado el